Casa del Valle – Encina milenaria.

octubre 12, 2013 10:54 pm Publicado por Deja tus comentarios

Gran parte de esta ruta discurre por la antigua vía de la

 SMMP.  Futura Vía Verde

     Nuestro Club funciona explorando, con una pequeña avanzadilla, sobre el terreno “in situ” y si fuera necesario, señalizando algún  tramo confuso con cinta (biodegradable). Este asunto que a priori puede parecer un trabajo no compensado, pero sin embargo  goza de grandes satisfacciones ya que saborea redescubre, olfatea como si de los grandes descubridores se tratara cuando llegaron a tierra virgen.

Otro punto importante es la información, los socios y simpatizantes de nuestro club son informados por correo electrónico o directamente…

Consultan la mejor página Web del mundo:  www.clubcaminos.com

Después de toda esta infraestructura, hay días que llueve y debemos aplazar la ruta para otro día!  Pero solo la ruta… las viandas nó.

¡Hoy hemos tenido suerte! Luce un esplendido día y vamos a disfrutar.

SALIDA 10: A/M Desde la Casa del Valle, un curioso hotel rural a 12 Km. de Puertollano (www.casadelvalle.es) es también el sitio donde encontraremos los servicios necesarios: aparcamientos, duchas, piscina climatizada y lo principal unas migas típicas para disfrutar de la gastronomía más tradicional del valle. Además nos atiende Manolo y Maria José que también son del club. ¡Todo queda en casa! Antes de ponernos en marcha revisamos las bicis, engrasamos la cadena, nos ponemos el casco (obligatorio) y ¡a disfrutar

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  Tomamos el camino de Cabezarrubias población situada a escasos 4 Km., pero que ya advierte la ondulación del terreno. La palabra valle en esta zona encierra muchas sorpresas. Pasado este pequeño municipio, cogemos otro camino público señalizado como Red Quijote que nos irá adentrando aún más en las profundidades del valle. Para los romanos, “Balalita” -tierra de bellotas- es el término para designar a nuestro querido valle de Alcudia.  Pronto se distingue la antigua plataforma del antiguo tren de la SMMP. La ruta promete pero… ¡tranquilos! no hace falta mirar por si cruza el tren. El ultimo paso allá por finales de los 70, años convulsos  y de grandes cambios para nuestro país, pero ahora vamos a seguir disfrutando de la bici y la ruta.

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Las traviesas… ¿y las traviesas? Corrieron la misma suerte que los raíles. Fueron vendidos al peso y no precisamente al mejor postor. Algunos tramos que hoy recorremos son precisamente la plataforma de la vía que, con su estupendo balastro, hace de drenaje en las zonas inundables.

Ya estamos llegando al camino de Ventillas. Al principio es una pista asfaltada señalizada como Red Quijote. Al finalizar este tramo giraremos a la derecha para seguir el trazado de la vía. En ocasiones se borra y el descubrimiento de las casitas-apeadero se convierte en un nuevo aliciente en nuestra ruta.

Estas casitas, abundantes y preciosas, gozan de un destacado estilo francés, ya que fueron nuestros vecinos galos, los que emprendieron la gran aventura de la construcción de esta vía y las numerosas explotaciones mineras de la zona. Charles Ledoux, ingeniero francés, adelantado a  su tiempo, no podría haber imaginado que unas bicis de aluminio y carbono con suspensión total iban a rodar algún día por sus vías.

Disfrutamos del cruce de un  bonito puente que, al principio, tiene una de las mencionadas casitas. Aún quedan las barandillas… ¡Qué suerte!. El soplete debió quedarse sin gas… o quizás el  sopletista cerro la llave  del gas como cuando se indulta a un buen toro en una grandiosa corrida.

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 ¡¡¡Atención!!! Viajeros al tren. Estamos llegando al meridiano de nuestra ruta donde haremos una breve parada (como diría el revisor de la época).

Sí, parece increíble pero estamos ante una importante parada; la estación “Brazatortas – Alcudia”, una estación en mitad del valle que nos deslumbra con un bonito remanso de agua. Es el río Tablillas que nos hace gozar de una nueva parada. Dejamos nuestras monturas y avanzamos sigilosos con nuestros atuendos futuristas sobre el andén invadido de vegetación y nostalgia. Parecemos seres de otra dimensión  desenfundando  nuestras cámaras digitales y disparando a discreción para atrapar el bello momento.

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Pasamos otra casita más, de nombre “La Deseada”. ¡Qué bien bautizada!.A partir de aquí la plataforma de la vía se encaja en el terreno,  arropándonos.

A su paso nos engaña con algunas curvas y juega con nosotros hasta dejarnos en un puentecito, donde ella sigue hasta ocultarse en la sierra.

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Nosotros cogemos una pista de color claro y  bien definida; es un camino vecinal que nos anticipa con bellos encinares nuestro destino, ¡¡¡la ENCINA MILENARIA!!! Pero, ¿dónde está la encina? tan grande como dicen que es, ¿por qué no se ve?.

Ese ha sido su secreto durante centenares de años. Para ello debemos llegar primero a la casa de

la finca donde se encuentra (Pedro Morillo).  Si hay gente lo mejor es preguntar. Si no, hay que recorrer unos 600m. Abrir dos puertas, que deberemos volver a cerrar para que  el ganado siga pastando plácidamente. Es una propiedad privada y es de agradecer que nos dejen verla.

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La encina está rodeada de otras grandes encinas a modo de guardianes, pero tranquilos que ya llegamos.Estamos ante un monumento vivo. Puedes abrazarla eso sí, entre cinco. Ella conoce a mucha gente que ha pasado por aquí. Puedes preguntarle por Cervantes, la ocupación francesa, el descubrimiento de América… Ella ya estaba ahí aunque lo que más le gusta es ver pasar cada año a los Reyes Magos (aunque todavía hay quien cree que son los padres) pero ella los conoce bien, incluso al señor de rojo… ¡Ah!  También tiene su propia zona wifi o ¿qué pensabais? Son las borregas… y dicen que cuando era moza cabían mil a su sombra. ¡Vamos que nos vamos!

Para la ruta de vuelta el ciclista  elige el camino más corto, obedeciendo a su estómago como si de un GPS se tratara. Ya no hay cruces  ni paradas, solo pedalear  sin parar hasta llegar.   Las deseadas migas y las suculentas viandas de la Casa del Valle nos aguardan….recompensa de una bonita jornada.

Esto es solo un capítulo de las aventuras y desventuras de nuestros caballeros ciclistas y sus escuálidas monturas. Ya piensan en nuevas empresas por los campos de Alcudia., la próxima escapada podría ser la Venta de la Inés, o quizás las minas del Horcajo. Otro dice, pues la zona  de Diógenes y Solana del Pino.  ¡Oye! hace mucho que no vemos la laguna de la Alberquilla, si pero yo creo que mejor… bla…bla…bla…

¡Hasta la próxima aventura por tierras balalitienses!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Este post fue escrito por Manuel Sánchez León